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Archivo mensual: junio 2011

Frases De Paulo Coelho

 

  La vida ya existía antes de que naciéramos, y seguirá

  existiendo después de que dejemos este mundo (…).

  Lo mismo ocurre con el amor. Ya existía antes,

  y seguirá existiendo para siempre.

  Paulo Coelho. A orillas del río Piedra me senté y lloré

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Publicado por en junio 17, 2011 in Descargas

 

Que clase de negocio es ese?

Jaime Jaramillo es un consultor exitoso, que
dedica gran parte de su tiempo a ayudar a personas
necesitadas.

Un día, mientras conducía su automóvil por una
importante avenida de Bogotá, se detuvo en un semáforo
en rojo.

De repente se le acercó a la ventana un hombre
humilde, que en uno de sus brazos llevaba una herida
mal cicatrizada, y le dijo:

- Por favor, caballero, una limosna, que no tengo
trabajo, y además necesito ayuda para mandarme a curar
este brazo.

Jaime, compungido, le contestó al señor:

- No se preocupe, yo le puedo ayudar. Yo conozco
médicos en el mejor hospital de la ciudad y sin cobrarle
le ayudarán a curarse ese brazo. Venga, súbase y lo llevo
en seguida para que lo atiendan.

El señor se quedó mirando a Jaime desconcertado, se rascó
la cabeza con la otra mano y le respondió:

- Muchas gracias por su oferta, pero no me vaya a dañar
mi negocito.

Algunas veces es más fácil sacarle provecho
a nuestros problemas que decidir resolverlos definitivamente.
Por ejemplo, nos quejamos una y otra vez de ellos, buscamos
la atención y la compasión de los demás. Hasta los usamos
como excusa para encargarles nuestras responsabilidades a
otros; pero, a la postre, no tomamos las decisiones necesarias
para solucionarlos.

@Carlis Davis

Una limosna

Una limosna

 

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Tu Propia Joya, Cuanto vales?

El joven se acercó al maestro en búsqueda de
un poco de sosiego:

- Maestro, -le dijo al viejo- me siento inseguro,
nada me resulta como yo quiero. Todos me dicen
que soy un tonto y que no sirvo para nada.
Sólo me critican, sin valorar lo que hago.
¿Me podrías ayudar?

- Ahora no me es posible muchacho -respondió
el anciano-. Tengo mis propios problemas. Más
bien ayúdame tú a mí a vender este anillo.

El muchacho recibió la sortija de mala gana
pensando que una vez más sus necesidades pasarían
a un segundo plano.

- Escucha, -dijo de nuevo el anciano-  ve al
mercado y ofrécelo, pero de ninguna manera lo
vendas por menos de una moneda de oro.

El joven ofreció el anillo a muchas personas.

La mayoría lo desdeñaba con desprecio, unos
pocos se reían y escasamente alguno llegaba a
mostrar interés.

Alguien le propuso venderlo por dos monedas
de plata y un candelabro de bronce, lo cual
representaba menos de la mitad de lo que el
maestro quería.

El muchacho llegó a la conclusión que el
viejo estaba loco, y que esa gran suma que
pedía únicamente podría ser el resultado de
un alto valor emocional.

Dejando de lado esos razonamientos, el
joven persistió haciendo lo mejor para ayudar
al anciano, no obstante la tarea le parecía
cada vez más difícil.

Desanimado, decidió regresar y contarle al
viejo lo acontecido:

- Hice lo posible, pero aun los que parecían
ser los más expertos no ofrecían una cantidad
ni siquiera cercana a la que tú pides -contó
el joven-.

- Tal vez tienes razón. Quizás no conozco
su verdadero valor  -replicó el maestro-. ¿Por
qué no lo llevas donde el joyero y se lo muestras?
No lo vendas por ninguna cantidad, sólo cuéntame
lo que opina.

Renegando por la terquedad del anciano, el
joven llevó la alaja al joyero.

Después de observarla detenidamente un rato,
éste le dijo:

- Ésta es una verdadera joya. Dile al maestro
que le doy 58 monedas de oro, en realidad puede
costar hasta setenta, pero, si tiene prisa, ésa
es mi oferta.

Cuando el muchacho, entusiasmado, le contó al
viejo, éste tranquilamente respondió:

- Tú eres como una joya valiosa: Si te sientes
mal no es porque los demás no te valoren, sino
porque tú mismo no te valoras lo suficiente.

Cree en tu valor y en el de lo
que haces. Quienes no se percatan de lo que vales
lo hacen por ignorancia.

Si actúas sólo por buscar la aprobación de los
demás te sentirás frustrado y vacío. Cree en ti y
así encontrarás tu propia joya.

@Carlos Davis.

Anillo, Tu propia joya.

Anillo, Tu propia joya.

 
 

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Pregunas correctas? resultados correctos!

¿Cuál es la pregunta que te haces cuando te encuentras
ante un problema o una situación difícil?

Tu cerebro es más poderoso que una sofisticada
computadora a tu servicio. Él responde con precisión
a la forma cómo te hablas a ti mismo y a las preguntas
que te haces.

Si te preguntas:

- “¿Por qué soy siempre tan estúpido?”, de inmediato tu
mente te dará los argumentos que serán una respuesta
satisfactoria.

- “¿Por qué tengo tan mala suerte?”, entonces tu mente te
recordará todas las razones para sentirte desafortunado. O
te enfocará en los aspectos difíciles y desagradables de
tu vida.

Si en cambio te preguntas:

- “¿Qué hice mal?” o “¿Cómo hago para no repetir este error?”,
tu mente te ayudará a encontrar una salida constructiva. Los
científicos e investigadores del comportamiento han determinado
que las personas que logran mejores resultados se hacen
ciertas preguntas ante las situaciones difíciles. Te puedes
hacer preguntas que te debiliten o preguntas que te fortalezcan.

Si ante un problema eliges alguna o varias de las siguientes
preguntas, crearás confusión y emociones dolorosas.

Ejemplos de preguntas que debilitan:

- “¿Por que a mí?

- “¿Por qué soy tengo tan mala suerte?”

- “¿Por qué a mí todo me sale mal?”

- “¿Por qué le caeré mal a la gente?”

- “¿Por qué a mí nadie me quiere o me comprende?”

- “¿Por qué a mí me cuesta tanto aprender?”

- “¿Cuánto me durará mi mala suerte?”

- “¿Por qué a mí nunca me tienen en cuenta?”

- “¿Por qué no me valoran?” o “¿Por qué a nadie le importa lo
mío?”

Todas éstas son preguntas que te inducen a generalizar o
exagerar lo difícil y sobre todo a desconocer o menospreciar
tus cualidades y recursos. Además notarás cómo las respuestas
a estas preguntas te dificultarán la resolución de cualquier
problema y, por encima de todo, generarán en ti autocompasión,
aislamiento, culpa y resentimiento. Lo peor de todo es que te
sentirás sin poder ante esa adversidad específica.

Si en cambio eliges hacerte preguntas empoderadas o acertivas,
tu mente se enfocará en lo que depende de ti, te ayudará a
definir tu problema y tus recursos de una manera más
constructiva. Estas preguntas te ayudarán a sentirte más fuerte
y optimista, con más control en tus resultados.

Ejemplos de preguntas con poder:

- “¿Cómo puedo salir fortalecido de este problema?”

- “¿Qué hice mal?” o “¿Qué error cometí?”

- “¿Cómo puedo ganarme o acercarme a esta persona tan
complicada?”

- “¿Cómo puedo ganar el apoyo hasta de los más renuentes?”

- “¿En qué áreas tengo que prepararme mejor?”

- “¿Qué lección me deja este problema?”

- “¿Cómo hago para no repetir el mismo error?”

- “¿Qué cualidades o recursos tengo que me ayudarán a encontrar
una salida?”

- “¿Qué tiene de positivo esta situación?”
te invito a observar el poder de tus preguntas,
a estar más conciente de tu propio lenguaje interior y a
disfrutar de las diferencias.

@Carlos Davis.

Que, Como, Donde, Porque?

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